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VACUNA CONTRA EL TÉTANOS, DIFTERIA,
TOS FERINA. | VOLVER
La Difteria
es una enfermedad muy grave. Puede causar infecciones en la
nariz y garganta, dificultando la respiración. Esta
enfermedad puede provocar además, infecciones del oído y la
piel, trastornos del corazón y daño al sistema nervioso.
El Tétanos
puede ocurrir cuando una herida o corte se infecta con esta
bacteria. Esta enfermedad dificulta al paciente para abrir
la boca y tragar. El tétanos puede causar además espasmos
musculares severos.
La Tos ferina
puede causar períodos prolongados de tos. También dificulta
comer, beber y respirar. En casos severos, esta enfermedad
provoca convulsiones, daño cerebral y hasta la muerte. Esta
enfermedad es muy peligrosa para los niños menores de 12
meses de edad, quienes pueden sufrir de shock, neumonía,
convulsiones y otras consecuencias graves.
Las vacunas contra
la difteria (D) y el tétanos (T) son toxoides preparados a
partir de Corynebacterium diphtheriae y
Clostridium tetani, respectivamente. La vacuna frente a
la tos ferina que se utiliza actualmente está compuesta por
fragmentos de pared celular bacteriana de Bordetella
pertussis tratados con formaldehído, combinada con D y T
(DTPw). Las vacunas acelulares que constan de componentes
semipurificados o purificados de la bacteria de la tos
ferina, combinadas con D y T, fueron aprobadas en Estados
Unidos para la primera serie a los 2, 4 y 6 meses y como
vacunas de refuerzo (4.ª; y 5.ª; dosis) para las
vacunaciones de los 15 a 20 meses y de los 4 a 6 años.
Todos los niños
deben recibir la inmunización activa con DTPw o DTPa a
partir de las 6 u 8 semanas de edad, salvo que exista una
contraindicación (p. ej., una enfermedad grave o
hipersensibilidad a alguno de los componentes de la vacuna).
La vacuna DTPa es más aconsejable, porque provoca menos
fiebre y reacciones locales.
La
incorporación al calendario de vacunaciones de las
diferentes comunidades autónomas de la vacunación contra la
tos ferina acelular a los 6 años de edad ha sido uno de los
cambios generalizados en los diferentes calendarios de
vacunación durante el año 2000, ante la constatación de sus
menores efectos adversos. La próxima aparición de una vacuna
hexavalente contra difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis
B, poliomielitis y meningitis C aportará la vacunación con
pertussis acelular para todos los niños en todas las dosis
de vacunas, con la que se conseguiría evitar la mayor
reactividad de la vacuna completa.
Las reacciones
adversas a la vacunación contra la tos ferina que
habitualmente contraindican la administración posterior de
esta vacuna son el desarrollo de encefalopatía en los 7 días
siguientes a la inmunización; una convulsión, con o sin
fiebre, en los 3 días siguientes; llantos o gemidos
persistentes, intensos, inconsolables, o llanto continuo
durante ³3
h; colapso o estado de shock en las 48 h siguientes; fiebre
³40,5
°C no justificada por otra patología, en las 48 h
siguientes, o una reacción inmediata grave o anafiláctica a
la vacuna. Excepto la encefalopatía, cuya incidencia
comparativa se desconoce, todas estas reacciones parecen ser
menos frecuentes con DTPa que con DTPw.
La serie inicial de
tres vacunaciones primarias con DTPa o DTPw debe ir seguida
de dos dosis de recuerdo, la primera a los 15 a 20 meses y
la segunda a los 4 a 6 años. Más tarde, la vacunación de
rutina con toxoide tetánico cada 10 años (indicada en todos
los niños y adultos) debe conservar la protección; para
administrar estos recuerdos se prefieren los toxoides de
tétanos y difteria de tipo adulto (Td) adsorbidos y en la
actualidad se están llevando a cabo varios estudios para
evaluar el uso de DTPa en adolescentes y adultos. Dado que
son posibles las reacciones al toxoide, no se recomienda
administrar dosis más frecuentes de Td. Cuando sea necesario
en algún momento tras la vacunación, la inmunidad podrá
restablecerse mediante una dosis de recuerdo única; sin
embargo, si han transcurrido más de 10 años desde la última
inyección de toxoide tetánico, el ascenso de los anticuerpos
será algo más lento.
VACUNA
CONTRA HAEMOPHILUS INFLUENZAE TIPOB. |
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Las dificultades
para obtener una vacuna efectiva frente a las formas
encapsuladas de H. Influenzae derivan de que la
inmunidad suscitada por los polisacáridos de la cápsula no
está mediada por linfocitos T. En niños pequeños, la
capacidad de mantener la memoria inmunológica para
reacciones no ligadas a linfocitos T es muy escasa. Por esta
razón el riesgo de infección invasiva por H. Influenzae
es máximo entre los dos meses de edad (cuando pierde los
anticuerpos maternos) y los dos años. A partir de esta edad
declina progresivamente hasta los cinco años, cuando el
sistema inmunitario responde como en el adulto y el niño ha
adquirido un nivel de anticuerpos suficiente para garantizar
protección.
Las vacunas
consistentes en polisacáridos capsulares purificados (de
polirribosil-ribitol-fosfato, o PRP) son débilmente
antigénicas y sólo provocan respuesta inmunitaria
satisfactoria en mayores de 15 meses, es decir casi al final
del período de máximo riesgo, y cuando las defensas
naturales comienzan a hacer efecto. En las vacunas
comercializadas las fracciones PRP van unidas a una proteína
que es capaz de suscitar inmunidad mediada por linfocitos T.
Esta proteína es distinta según el fabricante de la vacuna.
En ninguno de los dos casos se confiere inmunidad contra
tétanos o difteria, que siguen requiriendo su vacunación
específica. Activan la defensa mediada por linfocitos T, que
responde mal a polisacáridos, pero bien a proteínas.
Estas vacunas
estimulan por tanto un mecanismo inmunitario presente en
niños pequeños y que conserva la memoria inmunológica, con
lo que las dosis sucesivas inducen una producción
satisfactoria de anticuerpos. Se puede vacunar a los dos
meses de edad y se dan tres dosis espaciadas 1-2 meses, con
una dosis de recuerdo a los 15 meses. Si se comienza más
tarde pueden darse menos dosis. No hay comparaciones de la
capacidad inmunológica relativa de las dos vacunas. En
cualquier caso proporcionan protección adecuada. Sin embargo
parece una medida prudente hacer todo el ciclo de vacunación
sin cambiar de marca.
VACUNA
CONTRA LA POLIOMIELITIS. | VOLVER
La poliomelitis es
una infección vírica aguda causada por poliovirus que puede
dar lugar a enfermedad menor inespecífica, una meningitis
aséptica (poliomielitis no paralítica) o una hipotonía
fláccida de diversos grupos musculares (poliomielitis
paralítica).
Existen 2 tipos de
vacunas contra la poliomelitis:
- La vacuna
antipoliomelítica inyectable (VPI). Contiene virus
poliomielitis tipos I, II y III inactivados preparados
según Salk.
- La vacuna
antipoliomelítica oral (VPO). Contiene virus
poliomielitis tipos I, II y III atenuados de cepas Sabin.
Se recomienda
administrar una serie primaria de 3 dosis separadas por un
intervalo mínimo de 4 semanas de vacuna oral trivalente
contra la polio (VPO), consistente en una mezcla de los
poliovirus 1, 2 y 3 atenuados, producirá inmunidad en el 95%
de los vacunados. La infección del aparato GI por la VPO es
un requisito indispensable para el desarrollo de la
inmunidad. Se recomienda administrar varias dosis espaciadas
porque la infección enterovírica, subclínica o activa, puede
interferir en el proceso de inmunización. El único efecto
indeseable conocido de la VPO trivalente es la aparición de
una parálisis inducida por la vacuna, que se observa en
0,06/1.000.000 dosis. Este riesgo hace que, en la
actualidad, se recomiende en Estados Unidos una pauta
combinada de vacuna inactivada (VPI), seguida de VPO, si
bien siempre será posible administrar 4 dosis de VPO. En
personas inmunodeprimidas la vacuna Salk (VPI) se prefiere a
la Sabin (VPO) (enfermos de SIDA, cáncer, leucemia, o
linfoma, pacientes bajo tratamiento con radioterapia,
quimioterapia, corticosteroides, tales como prednisona, u
otras medicaciones inmunosupresoras). Las personas
inmunodeprimidas deben, asimismo, evitar el contacto con
personas que han recibido la vacuna Sabin hasta dos
semanas después de la vacunación ante el riesgo de que el
virus vivo en la vacuna oral pueda transmitirse desde la
persona vacunada. La forma inyectable se recomienda a
quienes, debiendo inmunizarse frente a la polio, convivan
con una persona inmunodeprimida.
La
proxima aparición de una vacuna hexavalente contra difteria,
tétanos, tos ferina, hepatitis B, poliomielitis y meningitis
C incluirá la novedad de la inclusión de la vacunación VPI
como vacuna antipoliomielítica lo que evitará en un futuro
la aparición de parálisis ocasionadas por la VPO.
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NOVEDAD: |
El 21 de Junio de 2002,
la Organización Mundial de la Salud certificó la
eliminación de la poliomelitis en la Región Europea
de la citada organización, abriendo la posibilidad
de modificación de la pauta de vacuna frente a dicha
enfermedad.
Para evitar el riesgo mínimo, aunque posible, de
parálisis provocado por el virus de la polio vacunal,
valorando la respuesta inmunológica, la seguridad y
la eficacia de la vacuna inactivada y la nueva
situación por la que se considera erradicada la
enfermedad, la Comisión de Salud Pública, en su
reunión de 28 de Marzo de 2003, acordó el cambio de
la vacuna atenuada frente a la poliomelitis de
administración oral (VPO) por la vacuna inactivada (VPI)
de administración en inyectable, y que ya no
presenta ese posible efecto adverso de parálisis.
Este cambio está siendo adoptado por las diferentes
comunidades autónomas en sus respectivos calendarios
de vacunación. |
VACUNA CONTRA SARAMPIÓN, RUBÉOLA, PAROTIDITIS.
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Vacuna combinada
para proteger a los individuos contra sarampión, rubéola y
parotiditis (paperas). Aunque se ha desarrollado antígenos
únicos para cada componente de la triple vírica, no son
fácilmente disponibles y se usan sólo para situaciones muy
específicas. Un ejemplo de tal situación sería un brote de
sarampión (o paperas, o rubéola) en una comunidad específica
donde los estamentos oficiales considerasen la necesidad de
inmunizar a los niños de 6 a 15 meses. El antígeno único de
la vacuna podría usarse para minimizar el riesgo en niños
menores que la edad recomendada (15 meses) para la triple
vírica.
Para niños de 15
meses o más y adultos, los riesgos de dar la vacuna única se
consideran iguales que dando la triple.
En la mayoría de los países, se exige
como condición previa a la escolarización. La primera dosis
se recomienda a los 15 meses. Puede recomendarse antes (como
a 12 los meses) si hay un brote de la enfermedad dentro de
la comunidad. La primera dosis puede no proporcionar la
inmunidad adecuada en algunos individuos. Por ello que se
recomienda una segunda dosis previamente a la escolarización
(4 a 6 años) o a la adolescencia (11 a 13 años).
La mayoría de
personas que reciben la triple vírica no tendrá ningún
problema relacionado con ella. Algunas pueden tener
problemas menores, tales como malestar o enrojecimiento en
el lugar de la inyección. Los problemas graves asociados con
la vacuna triple vírica son raros.
Efectos
adversos:
Asociados al sarampión
- Reacciones
alérgicas cutáneas. Puede aparecer 1 o 2 semanas después
de recibir la vacuna. Ocurre en un 5% de niños que
reciben la triple vírica. Normalmente ocurre dentro de
las 2 semanas siguientes a la inmunización y dura uno o
dos días. Esta reacción adversa es más rara después de
administrar la segunda dosis.
Asociados a parotiditis
- Hinchazón leve
de las glándulas salivares en las mejillas y debajo de
las mandíbulas, que dura varios días. Puede ocurrir
dentro de las 2 semanas posteriores a recibir la triple
vírica. Esta reacción es muy rara.
Asociados a la rubéola
- Inflamación de
los ganglios y/o reacciones alérgicas cutáneas que dura
de 1 a 3 días. Puede desarrollarse dentro de las 2
semanas posteriores a la inyección. Ocurre en un 14 a
15% de los niños que la reciben.
- Rigidez o
dolor general leve durante varios días. Puede ocurrir de
1 a 3 semanas después de la inyección. Únicamente ocurre
en un 1% de los niños pero hasta en un 25% de los
adultos que reciben la vacuna. Las mujeres experimentan
este efecto con más frecuencia que los hombres (hasta un
40% de mujeres que reciben la triple vírica). En casos
raros, este dolor general / rigidez puede continuar de
forma episódica (apareciendo y desapareciendo) durante
meses.
- Inflamación
dolorosa de las articulaciones (artritis) que dura hasta
una semana. Ocurre en menos del 1% en niños pero hasta
en un 10% de adultos.
- Dolor o
entumecimiento en las manos o los pies durante varios
días. Esto es raro y es más común en adultos que en los
niños.
En casos raros, los
niños de hasta 6 años o más que reciben la vacuna pueden
tener convulsiones. Esto se desarrolla dentro de las 2
semanas después de la inyección y se asocia normalmente con
fiebre alta. Muy raras veces puede aparecer una inflamación
cerebral a corto plazo, que se soluciona completamente.
Estos efectos neurológicos adversos se presentan con una
frecuencia de un caso por un millón de vacunas
administradas.
Los beneficios
potenciales de recibir la vacuna de la triple vírica, excede
los posibles efectos adversos. El sarampión, las paperas, y
la rubéola son enfermedades muy graves y pueden tener
complicaciones con resultados de incapacidad e incluso
muerte. La incidencia de tales complicaciones es mucho peor
que los posibles efectos adversos de la vacuna
VACUNA
CONTRA HEPATITIS B. | VOLVER
Se trata de una
vacuna que protege a los individuos contra la hepatitis B,
una enfermedad grave que ocasiona inflamación y daño en el
hígado, y que puede conducir a una cirrosis hepática,
insuficiencia hepática o cáncer hepático. Aproximadamente de
un 5 a un 10% de adultos infectados por el virus de la
Hepatitis B llega a ser portador y tiene una infección a lo
largo de su vida.
Los adolescentes y
niños que se infectan tienen más probabilidades, dada su
edad, de mantener la infección durante mucho tiempo y de
poder transmitir la enfermedad.
Debido a la
dificultad en el aislamiento del VHB en los cultivos
celulares, las primeras vacunas contra la Hepatitis B se
consiguieron mediante la inactivación del VHB obtenido a
partir del plasma de portadores del HbsAg, por lo que se
conocen con el nombre de vacunas plasmáticas.
Posteriormente, y con el fin de evitar los riesgos
inherentes a este tipo de vacunas derivadas de plasma
humano, se han elaborado nuevas vacunas mediante la técnica
de recombinación genética. Estas vacunas se denominan
vacunas de DNA recombinante o vacunas recombinantes
genéticas.
Las vacunas VHB
actualmente comercializadas producen inmunidad cruzada
frente a todos los subtipos antigénicos del virus. Quedan
protegidas frente al virus de la Hepatitis B todas aquellas
personas que presenten un título de antiHBs superior al
nivel considerado protector.
VACUNA
CONTRA MENINGITIS C. | VOLVER
La meningitis es
una infección de las meninges, que son las membranas que
rodean y protegen el cerebro y la médula espinal. Es una
enfermedad poco frecuente pero muy seria. Cuando se trata
pronto, la mayoría de las personas se recuperan totalmente.
Hay varios tipos de meningitis, según el agente causal:
- Meningitis
víricas
Son las más frecuentes. Suelen ser benignas y curar por sí
solas. Aparecen durante todo el año, pero son más frecuentes
en primavera y en otoño.
- Meningitis
bacterianas
Son más graves y necesitan tratarse rápidamente. En unos
pocos casos (aproximadamente 1 de cada 10), pueden avanzar
de forma muy rápida y llevar a un desenlace fatal o dejar
lesiones como sordera o ceguera.
Según la bacteria
responsable, pueden ser:
•
Meningitis causadas por meningococo. Son las más
comunes en España. Hay muchos tipos de meningococos,
pero los más comunes son el meningococo B y el
meningococo C. El Grupo B es el más frecuente pero el
Grupo C es más grave. Aparecen durante todo el año, pero
son más frecuentes en invierno y primavera.
•
Meningitis causadas por Haemophilus influenzae tipo b.
Son mucho más raras y se dan en niños menores de 5 años
sobre todo.
•
Meningitis causadas por neumococo. Son todavía
menos frecuentes y ocurren sobre todo en personas
adultas.
No existe una vacuna
que proteja frente a todos los tipos de meningitis.
Sí existe una vacuna
para el Haemophilus influenzae
tipo b, incluida en los calendarios de
vacunaciones de las diferentes comunidades autónomas.
También hay una
vacuna tipo polisacárida contra los meningococos A y C.
No es eficaz en niños menores de 2 años y la duración de la
protección es limitada en el tiempo. Esta vacuna puede ser
útil en situaciones de epidemia por los meningococos A y C
en instituciones o comunidades cerradas.
Existe una nueva vacuna tipo
conjugada que protege contra la meningitis causada por el
meningococo tipo C. Es más eficaz que la anterior y actúa
también en niños menores de 2 años. Además, ofrece una
protección duradera. Esta vacuna ha sido minuciosamente
probada en lactantes y niños, demostrando una excelente
respuesta del sistema inmune.
*Fuente Consejo General de Colegios
Farmacéuticos. |